Cuando cae la noche, la Narvarte muestra otra de sus caras. Ni el bullicio de la Roma ni la pose de Polanco: aquí la noche es de cantina de barrio, cerveza artesanal y buena plática.
La cantina de siempre
La Narvarte guarda cantinas clásicas donde el tiempo se detuvo: botana, dominoes, y esa camaradería que solo dan los lugares con historia. Un ritual chilango que aquí sigue vivo.
La nueva movida
Junto a lo clásico creció una escena de bares de cerveza artesanal y mezcalerías pequeñas, con personalidad y sin precios de zona “fifí”. Lo mejor de dos mundos.
Cierra con el ritual sagrado
Y como manda la tradición narvarteña, toda buena noche termina con unos tacos al pastor de madrugada. Es la ley del barrio.
Sal con responsabilidad
Un recordatorio de vecino: si tomas, no manejes. La colonia es caminable y hay transporte — disfruta sin arriesgar.
Encuentra bares y cantinas en el directorio de la Narvarte.
