Colonia Narvarte · CDMX
Art Déco, jacarandas
y la cuna del taco
Foto: Laloixx · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
La colonia

La historia de la Narvarte

De hacienda virreinal a “barrio más cool” del mundo según Time Out. Esta es la colonia que habitamos y celebramos.

De Ahuehuetlán a la hacienda de Narvarte

Mucho antes de los edificios y las taquerías, estas tierras fértiles cruzadas por un río fueron llamadas Ahuehuetlán por sus pobladores originales, en honor a los frondosos ahuehuetes que las poblaban. Tras la conquista llegaron los frailes dominicos, que agregaron “La Piedad” al nombre y levantaron un convento; así nació el pueblo de La Piedad Ahuehuetlán, y el río tomó el nombre de río de La Piedad.

A finales del siglo XVIII, un señor llamado Felipe José de Narvarte adquirió la hacienda de la zona y la bautizó con su apellido — el casco de la hacienda estaba donde hoy corre la calle Cumbres de Maltrata. De ahí viene el nombre de nuestra colonia: no de un prócer, sino de una hacienda.

Los años 40: nace la colonia

La urbanización llegó en la década de 1940, cuando se trazaron las avenidas que hoy conocemos. La Narvarte estrenó la arquitectura que estaba en boga: casas Art Déco y de estilo colonial californiano, y después los edificios funcionalistas de los años 50 que le dan su aire clásico. El río de La Piedad fue entubado y sobre él se construyó el Viaducto. Por sus calles han vivido personajes como Pedro Infante, los escritores José Agustín y Parménides García Saldaña, y hasta el Che Guevara pasó por aquí.

Las palmeras de los camellones tienen su propia historia: el presidente Miguel Alemán, con su gusto por California, mandó sembrar corredores de palmeras para darle a la ciudad un toque de Beverly Hills. Y cada primavera, las jacarandas pintan de morado las calles — el color que tomamos para nuestra marca.

El emperador y la Glorieta de Etiopía

En 1954, el último emperador de Etiopía, Haile Selassie, visitó México. En su honor se nombró la Glorieta de Etiopía, y el emperador regaló grandes palmeras de su país que aún pueden verse sobre la avenida Xola. El gesto fue mutuo: en Adís Abeba existe una plaza llamada Mexico Square. Hoy la glorieta es el corazón del transporte de la colonia con el Metro Etiopía.

La cuna del taco

A la Narvarte le dicen “tacolandia” y “la cuna del taco”, y el apodo es merecido: es probablemente el barrio con más taquerías por metro cuadrado de la Ciudad de México. Su reina indiscutible es El Vilsito — taller mecánico de día, taquería legendaria de noche — que salió en “Las Crónicas del Taco” de Netflix y ha sido reconocida hasta por Michelin. La tradición de taller-taquería nació aquí hace décadas, cuando el ingeniero Juan Blanco decidió poner un puesto de tacos al cerrar su taller cada noche.

¿Dato curioso? El taco al pastor como platillo nació en los años 60 en la Ciudad de México, heredero del shawarma que trajeron los migrantes de Medio Oriente. Pero fue en barrios como la Narvarte donde se volvió cultura de barrio: el trompo girando en la esquina, la cena de medianoche, el ritual de vecinos. Por eso presumimos el título.

Arte, murales y béisbol

La colonia guarda tesoros: el Centro SCOP, sobre Xola, con murales monumentales de Juan O’Gorman, Jorge Best y Arturo Estrada — dañado por los sismos de 1985 y 2017 pero aún en pie y en proceso de convertirse en espacio cultural. Donde hoy está el centro comercial Parque Delta estuvo el Parque del Seguro Social, la máxima casa del béisbol mexicano desde 1928. Y en la zona conviven teatros como el 11 de Julio y foros independientes como Bellescene, el Museo de Arte en Azúcar — único en su tipo — y la nevería La Heroica, sirviendo helados desde 1935.

El barrio más cool

En 2020, la revista Time Out incluyó a la Narvarte entre los 40 barrios más cool del mundo — el único de México en la lista. ¿La razón? Justo lo que los vecinos siempre supimos: aquí conviven las familias que fundaron la colonia en los 40 con las nuevas generaciones; los negocios de toda la vida con los emprendimientos jóvenes. La Narvarte aún es barrio. Y este directorio existe para que lo siga siendo.

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