Donde hoy compras en el centro comercial Parque Delta, antes se jugaba béisbol del bueno. En 1928 se inauguró ahí el estadio que se convertiría en la máxima casa del béisbol mexicano. En los años 50 pasó al IMSS y se llamó Parque Deportivo del Seguro Social, sede de grandes encuentros de la Liga Mexicana durante décadas.
El estadio también tiene un capítulo solemne en la memoria de la ciudad: tras el terremoto de 1985, sus instalaciones sirvieron para resguardar a las víctimas del sismo mientras sus familias las identificaban. Un recordatorio de que este barrio ha estado presente en los momentos más duros y más gloriosos de la capital.
El viejo estadio fue demolido y en 2005 abrió el centro comercial que heredó el nombre. Los vecinos más antiguos todavía recuerdan el crujido del bat; los más jóvenes van al cine ahí mismo. Y esa convivencia de memorias es, quizá, lo más Narvarte que hay.
